Probar un nuevo restaurante empieza por... antes de sentarse a la mesa. Se analizan las reseñas, se buscan en las redes sociales los platos más compartidos, se observan las fotos publicadas por los clientes y Intentamos averiguar qué tipo de experiencia nos deparará el local. No son las imágenes pulidas y perfectas las que convencen, esas que parecen sacadas de un folleto turístico, por así decirlo: estas son más creíbles las espontáneas, tomadas durante una cena y compartidas con amigos y seguidores.
Para los propietarios de restaurantes, esta costumbre moderna supone una valiosa oportunidad: de hecho, cada foto que publica un cliente puede convertirse en Una recomendación espontánea sobre este local. Veamos cómo sacarle el máximo partido cuando la protagonista es la pinsa.
Una pinsa para fotografiar con el móvil
Una pinsa con un aspecto apetecible anima a los clientes a fotografiarla y compartirla, lo que aporta al local una visibilidad que no requiere inversión publicitaria. Pero, dado que todo el mundo razona ya así, para destacar no basta con servir un plato “bonito de ver".
En primer lugar, ten en cuenta que con qué dispositivo se va a fotografiar. Los clientes utilizan el smartphone, no la cámara réflex. Se toman desde cerca, en vertical, a menudo desde arriba o ligeramente de lado, encuadrando casi exclusivamente la pinsa. Su forma ovalada es una ventaja: ocupa bien el cuadro y permite mostrar con claridad los ingredientes.
La La composición es fundamental: una pinsa equilibrada y con un aspecto característico invita de forma natural al cliente a fotografiarla y compartirla. Empieza por evitar algunos errores típicos como:
- Rellenos del mismo color, que tienden a confundirse;
- Ingredientes repartidos sin un orden, que transmiten una imagen caótica;
- Juntas demasiado pequeñas, que desaparecen.
Conviene trabajar en pocos contrastes marcados, dejar visibles algunas partes de la base y destacar un elemento que llame la atención de inmediato. No se trata de modificar una receta solo para que quede bien en las fotos, sino de presentarla de manera que incluso si el móvil es capaz de contarla bien.
Para comprobarlo, basta con hacer una foto de la pinsa en la mesa con un móvil normal, con la luz y en las condiciones reales del servicio. Si en la imagen no se distinguen los ingredientes principales o No se entiende qué es lo que hace que la propuesta sea especial, incluso al cliente le costará expresarla.
Crea una firma que se lea bien
Tu objetivo no es solo difundir la foto de la pinsa lo máximo posible, sino que también quieres que se pueda asociar fácilmente a tu local, porque no es seguro que quien la publique en las redes sociales utilice etiquetas o la geolocalización. En otras palabras, Necesitas una firma: debes identificar e incluir un detalle que represente el local y que el cliente pueda encontrar en diferentes propuestas.
Tienes varias opciones:
- Una disposición característica de los ingredientes;
- Una acabado característico, como una salsa que se aplica siguiendo un patrón recurrente o un ingrediente que siempre se añade después de la cocción;
- Un contraste cromático recurrente, conseguido con dos o tres colores bien diferenciados que se repiten en las Pinse más representativas;
- Un ingrediente emblemático, vinculado al territorio o a la identidad del restaurante, utilizado de diversas formas pero inmediatamente visible;
- Simplemente, el nombre del local bien visible. Un plato o una tabla de cortar personalizados permiten saber de inmediato dónde se tomó la foto, incluso cuando el cliente no añade la etiqueta.
Un pequeño gesto final en la mesa, como añadir una crema, un aceite aromático o un ingrediente crujiente delante del cliente: un momento que puede convertirse espontáneamente en el tema de un breve vídeo.
Fomentar el intercambio sin pedirlo
Pedirle explícitamente al cliente que fotografíe y publique la pinsa resulta inapropiado. Es más eficaz facilitar el proceso de compartir y dotarlo de contenido: Algo que mostrar, pero también algo que contar. También en este caso, tenemos algunos consejos útiles:
- Pon un nombre reconocible a las «pinses» más características. A un cliente le resultará más fácil citar La Carbonara 2.0 en comparación con la pinsa con guanciale, queso pecorino y huevo. El nombre también resulta útil para encontrar el plato en las publicaciones y reseñas. Obviamente, la carbonara 2.0 no es el mejor ejemplo posible, pero el concepto queda claro: Se necesita creatividad.
- Presenta el plato con una frase que destaque el ingrediente concreto, su procedencia o el motivo de la combinación. Es material que el cliente podrá utilizar en el pie de foto.
- Aprovechar los formatos diseñados para compartir. Una pinsa con dos ingredientes bien diferenciados o una degustación de varias variantes ofrecen un tema más interesante que un solo plato. Funcionan porque muestran variedad y ambiente acogedor, dos aspectos que el cliente tiende a fotografiar de forma espontánea.
- Mostrar las redes sociales del local. Las referencias a Instagram, Facebook o TikTok pueden aparecer discretamente en el menú o en la cuenta. No le piden al cliente que publique nada, pero le evitan tener que buscar el perfil adecuado en caso de que quiera hacerlo.
- Compartir y participar. Volver a publicar la foto de un cliente es útil, pero no basta: una respuesta, un agradecimiento o un comentario personal hacen que el cliente se sienta valorado y mantienen el contacto incluso después de la visita.
Cómo saber si está funcionando
Los «Me gusta» que recibe el perfil del restaurante no dicen gran cosa. Para saber si la pinsa está generando realmente visibilidad, hay que fijarse en lo que publican los clientes y, sobre todo, si esos contenidos tienen repercusiones en el local. Ten en cuenta estos puntos:
- Cuenta las veces que se comparte de forma espontánea, y, sobre todo, diferenciarlos de los contenidos publicados por influencers invitados o en colaboración;
- No te limites a las notificaciones. Busca periódicamente el nombre del local y revisa los contenidos públicos asociados a la ubicación, los hashtags relevantes y las fotografías subidas en las reseñas. Muchos clientes no etiquetan el perfil, pero, aun así, dejan una referencia que permite encontrar el contenido.
- Anota qué pines se fotografían con más frecuencia. Si una propuesta aparece con regularidad, puede convertirse en un elemento fijo del menú; si nunca se vuelve a incluir pero a los clientes les gusta mucho, merece la pena Revisar la presentación.
- Anota las solicitudes relacionadas con las redes sociales. Si un cliente pregunta “”¿Todavía tenéis esa pinsa con setas que vi en Instagram?», el personal puede registrar la notificación con una simple nota. Con el tiempo, el número de solicitudes permite comprender qué contenidos están influyendo realmente en los pedidos.
También en este caso, No hace falta un sistema complejo y no es necesario empezar con un equipo de especialistas en redes sociales: al principio basta con pensar con el objetivo de compartir y recopilar datos, comparándolos a lo largo del tiempo. Si los resultados son positivos, sin duda merecerá la pena invertir más en ello.